lunes, 15 de noviembre de 2010

Mafia

Sé que todo es una mafia

Yo también nací mafioso

Pero no soy millonario

No comercio con la muerte

No robo por avaricia

No torturo, no gobierno

No hago empresas, no lo entiendo.


Sé que todo es una mafia

Los niños y el pleiesteichon

Los negocios del alcalde

La cultura, el ministerio

El círculo de marinos

Retirados y sin guerra

El almirante farsante

El fútbol, la cocaína

Los diarios, la policía.


Yo también nací mafioso

Pero no cargo vergüenza

No tengo fines de lucro

Soy mafioso por esencia

Lo reconozco sin miedo

Soy de mafia animalesca

No ladrón de patrimonios

Que pertenecen al pueblo

Que pertenecen al suelo

Que pertenecen al río

A los volcanes, al cielo.


Sé que todo es una mafia

Los circuitos electronos

Las bandas de rock chileno

La mujer en la cocina

La mujer en el gobierno

Las empresas de turismo

Los colegios, los liceos

Los mapuches guerrilleros

La farándula indolente

Todo terminado en ismo

El sindicalismo falso

La sociedad de poetas

La junta de mis vecinos

Los grandes almaceneros

Los guardias discotequeros

Los feriantes, el boxeo

Los bomberos, los micreros.


Sé que todo es una mafia

Pero yo no tengo nada

Soy de la mafia ordinaria

No soy de la aristomafia

Ellos me han robado todo

Me robaron hasta el alma

No les he visto sus caras

Mandan payasos a darlas.


El oro brilla escondido

En el pocker de la nada

Y la mafia especulosa

Mata, endeuda y contamina

Sé que todo es una mafia

Yo también nací mafioso

Pero no soy millonario

Yo comparto mis ganancias.

sábado, 23 de octubre de 2010

Entre el tiempo y el mantel

Palabras sobre la mesa

Luchando contra los objetos

Sobre el mantel y el lenguaje

Que soportan la sospecha

De las cosas atrapadas

Por el movedizo tiempo

Que pasa en eternos huecos

En medio de estos silencios

La servilleta arrugada

Las hojas de aquel cuaderno

La vieja revista sola

La cerveza abierta al viento

Un papel un par de apuntes

Un paquete de galletas

La copa de vino muerto

Un cenicero repleto

De humo de nicotina

Ya casi no burbujea

El licor desvaneciendo.

Escarbando sigue el tiempo

Envuelve los puchos sueltos

Un disco el aburrimiento

Una moneda liviana

Un control remoto incierto

Un naipe inglés sin el juego

Estorbando dos mil pesos

Álbum de fotos abierto

Un lápiz de pasta negro

Un vaso vacío y seco

Un envase de pañuelos

Mis poemas mis cuadernos

Sobre la mesa las manos

La madrugada se asoma

Escribe el lápiz despierto

Y el tiempo sigue moviendo

La quietud de los objetos

Sobre el mantel y el lenguaje

Deteniéndose un momento

Nada se mueve sin tiempo

Sin la presión de estos versos.

Rafael Sarmiento

sábado, 18 de septiembre de 2010

Yo voto por Anita Lizana


Soy fanático del Chino Ríos, pero revisando, por aquí por allá, un par de libros (mentira), Wikipedia y Google, la tenista Anita Lizana parece ser la chilena con los mejores logros deportivos en el planeta. A continuación, una recopilación de antecedentes históricos del deporte nacional -desde Manuel Plaza a Tomás González-, para que usted se haga una idea de quién es, como diría Leonel, “el más mejor”

Por Rafael Sarmiento
La historia deportiva chilena cuenta que después de la chueca que jugaban los mapuches, se tiene registro de que un tal Luis Subercaseaux estuvo en los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896. Dicen además que fue el único chileno y latinoamericano presente en las primeras Olimpiadas modernas. Esa es la única gracia del chileno Subercaseaux, quien corrió los cien metros planos, pero no figuró.
La primera medalla olímpica de la que se tenga razón en la historia del deporte chileno la alcanzó el atleta Manuel Plaza en 1928, en los juegos de Amsterdam, Alemania. Fue de plata, como premio a su heroico segundo lugar en la maratón, tras correr tres horas, 33 minutos y 23 segundos. Eran tiempos en blanco y negro.
En 1937 la tenista chilena Anita Lizana fue campeona del Abierto de Estados Unidos y se transformó en la top one del tenis mundial. Fue la primera mujer de Chile y Latinoamérica que ganó un Grand Slam y que fue número uno del planeta. Y si alguien tiene el dato, que me corrija, pero yo no sé de un hombre o una mujer latinoamericanos que hayan superado antes la hazaña deportiva de Lizana en el deporte blanco.
El ’49 ocurrió algo así como un episodio de fantasía en el entonces regimiento Coraceros de Viña del Mar. Montando el caballo Huaso, Alberto Larraguibel casi toca el cielo al realizar el salto alto de equitación más empinado de la historia mundial de la disciplina. Fotogramas de celuloide en tono sepia son la prueba documental del increíble y espectacular récor planetario de este jinete militar chileno y su corcel. Con el correr del tiempo los dos metros y 47 centímetros de altura parecen insuperables.
En los Juegos Olímpicos de Melbourn, Australia, de 1956, una jabalina voló por Chile hasta alcanzar una distancia de cincuenta metros y 38 centímetros. La había lanzado Marlene Arhens, la única mujer chilena que ha logrado una medalla de plata olímpica para nuestro país. Notable e histórico triunfo.
En los años setenta el boxeador chileno Martín Vargas fue cuatro veces vicecampeón mundial y en su carrera, que se extendió hasta mediados de los ochenta, registró un récor de 92 triunfos, 15 derrotas y tres empates. En 62 ocasiones ganó por knock out. Dicen que es el mejor boxeador chileno de todos los tiempos; otros dicen que podría ser Arturo Godoy, pero Martín fue y es un ídolo chileno.
El villalemanino Elías Figueroa es considerado el mejor futbolista chileno de todos los tiempos. A nivel mundial es catalogado como uno de los más destacados defensas centrales de la historia junto al alemán Franz Beckenbauer, al que incluso le ganó ese cetro en el mundial de 1974, pese a que el Kaiser era local y fue campeón. Don Elías también fue premiado en tres ocasiones (1974, 1975 y 1976) como el mejor futbolista de América, momentos en que también Pelé jugaba en nuestro continente. O sea, fue tres años mejor que Pelé. Según la Fifa, está dentro de los 20 mejores futbolistas de la historia.
En 1976, el equipo chileno de tenis llegó por primera y única vez a la final de la Copa Davis. Los hermanos Jaime y Alejandro Fillol, Patricio Cornejo y Belus Prajoux no pudieron contra el equipo de Italia. Hazaña histórica del tenis chileno.
En 1992, sólo el legendario e invencible Mark Allen pudo arrebatarle el título del Iron Man de Hawaii (la máxima prueba mundial de triatlón) al triatleta chileno Cristián Bustos; ese fue su máximo logro deportivo y aporte a la historia deportiva chilena. Después lo atropellaron en Argentina -¿se acuerda?-.
El primer tenista iberoamericano en llegar al número uno de la clasificación mundial de la ATP fue el chileno Marcelo Ríos, tras ganarle la final del Master de Indian Wells a André Agassi, en 1998. Por este logro, la extinta Digeder lo nominó como el mejor deportista del siglo XX. ¿Y Anita Lizana?
Los años 2004 y 2005 Carlo de Gavardo se coronó campeón mundial de motociclismo en la categoría 45 centímetros cúbicos y se ganó un sitial destacado en la historia del rally París-Dakar. Después apareció el Chaleco López y también está haciendo historia.
El futbolista Marcelo Salas fue campeón en todos los equipos que militó en el planeta y es considerado uno de los cien mejores jugadores de la historia futbolera mundial. Ídolo y referente en Universidad de Chile y River Plate de Argentina. Vistiendo la camiseta de la Selección Chilena le hizo un inolvidable gol a Inglaterra en su estadio de Wembley y es el máximo artillero de la historia de la Roja. Ese es el Matador.
El más importante automovilista de nuestra historia es Eliseo Salazar. Fue el primer piloto en la historia mundial en disputar todas las competencias más importantes del automovilismo: 500 Millas de Indianápolis, el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, las 24 Horas de Le Mans y el Rally Dakar. Y recibió puñete de Nelson Piquet.
Fernando González es el único chileno y tenista en la historia en haber ganado medallas en dos juegos olímpicos distintos -oro y bronce en Atenas y plata en Beijing-. Es el chileno con mejores participaciones en Grand Slams –sin contar la hazaña de Anita Lizana- y el único que derrotó a números uno vigentes (Hewitt, Agassi y Federer). Su mejor ranking ATP fue quinto. Ahora está como 50, o más abajo, parece.
El viñamarino Nicolás Massú es doble medallista olímpico -oro en singles y dobles en Atenas 2004-. Además es el único tenista en la historia en haber logrado dicho récor. Es el único nacional en haber terminado 10 años en los top 100 de ranking mundial. Su mejor ranking mundial fue en la novena posición.
En la hípica, José Santos es considerado el mejor jinete chileno de todos los tiempos. En Estados Unidos ganó 4 mil 83 carreras. ¡4 mil 83! En 2003 recibe el premio al mejor jinete mundial del año. Ganó la triple corona de Estados Unidos, pero en años distintos. Y qué manera de ganar plata.
No se me había olvidado. Iván Zamorano es uno de los capitanes más emblemáticos de la Selección Chilena de fútbol. Con la camiseta roja convirtió 34 goles. Jugó en importantes clubes del mundo y fue el Pichichi de España con el Real Madrid, en la temporada ‘94/’95. Máximo goleador en las Clasificatorias rumbo a Francia ‘98. Goleador de los Juegos Olímpicos de Sidney, Australia, y también reconocido como uno de los cien mejores futbolistas de la historia, según Fifa. Pa’ que 'tamos con cosas, Zamorano también pinta pa’ “más mejor”.
Se me vienen a mi desmemoriada e ignorante cabeza deportiva Luis Ayala, el Tiburón Contreras, Erika Olivera, Sebastián Keitel, Alfonso de Irarruizaga, Hans Gildemeister, Ricardo Acuña, Gert Weilt, Paris Inostroza -el de la esgrima-, las rojitas que ganaron un mundial -de hockey parece, no me acuerdo bien-, Leonel Sánchez, Tito Fouillioux –bueno y la selección completa que sacó el tercer lugar en el Mundial del ’62-, el Sapo Livingstone –aunque me contaron que era remalo pa’l arco; no lo digo yo, me lo contaron-, el Cóndor Rojas –aunque me critiquen; igual pintaba para ser el mejor arquero del mundo-, la selección de Bielsa, el Chupete y compañía, Cazzely -por supuesto-, Pato Yáñez –principalmente gracias a Pedro Carcuro-, uno que ganó en carrera de patines una vez, mi vecino de Villa Alemana -el gran ciclista Enzo Cesario, Ivan Morovic –por decir algo- y ahora Cristel Kobrich y Tomás González. Faltan muchos más y serán ellos los que sigan escribiendo la historia de nuestro deporte. Tenemos pocos, pero buenos. Yo voto por Anita Lizana.

domingo, 22 de agosto de 2010

En la entraña de la tierra

La vida en la entraña de la tierra
La fe en la superficie del desierto
La máquina perfora hasta la muerte
Y el rostro del minero en la tiniebla
Ilumina más que el sol a nuestro pueblo
La injusticia que se incrusta por la roca
Que se hunde más abajo del derrumbe
La utopía de los hombres prisionera
Por el hambre por el miedo a la miseria
Un planeta de distancia bajo tierra
Y froto mis mejillas en el pozo
Y como de la tierra su riqueza
Y asfixio con la duda la mentira
Resisto desde el fondo de la nada
Escribo el grito vivo de la mina
No sé si ya es de noche o de mañana
Y sueño el martilleo del olvido
Antes de morirme sigo vivo.

martes, 10 de agosto de 2010

Mal negocio

Mal negocio
Rafael Sarmiento


Los principales activos que tiene un medio de comunicación son la credibilidad, el pluralismo, el carácter democrático.
Sobre estos pilares se pueden construir productos periodísticos o comunicacionales valiosos, tendientes a influir en la opinión pública para hacer de los receptores mejores personas, más solidarias, tolerantes, cultas.
Los antiguos empresarios de la prensa creían más en medios que se sostuvieran en el tiempo y que, aunque tuvieran determinada tendencia ideológica, garantizaran la pluralidad y las prácticas democráticas.
No por ganar a corto plazo unos pesos más, se arriesgaban a perder la preciada credibilidad, dada por el respeto al pluralismo –lo que no significa dejar de manifestar, como medio, una particular mirada política, social y/o cultural del mundo-.
Pero los tiempos han cambiado y las ambiciones –surgidas del “sicomercadeo” manipulador, instaurado por la solapada política de libre mercado imperante- parecen cegar sin remordimientos hasta al más hábil de los negociantes, al punto que se cometen errores incluso desde la que se supone debería ser una inteligente mirada comercial.
Porque si “algo” se vende cuando se oferta un espacio para avisaje publicitario en un medio de comunicación, ese “algo” es precisamente el contenido periodístico o comunicacional del medio, que debe garantizar un mensaje tolerante, abierto, veraz, plural, democrático y de calidad, el que además debe centrarse en los ciudadanos que son quienes recepcionarán el mensaje.
Lo contrario sería ofrecer un constante panfleto propagandístico que resguarde algún interés económico particular, situación que terminaría por encerrar al medio de comunicación en un pasaje sin salida, que, claro, permitiría cerrar en el corto plazo un “buen negocio”, una millonaria transacción, pero al correr del tiempo desmoronaría precisamente los atributos, valores, activos que lo sustentan. O sea, a la larga sería un “mal negocio”.
El gran vicio de los medios de comunicación en la actualidad es que por tratar de responder a distintos intereses –comerciales, políticos, económicos- no le responden a cabalidad a la ciudadanía receptora, que es donde precisamente deberían adoptar vida sus mensajes. Y de paso, el que mucho abarca poco aprieta, refrán que grafica que quizá por miedo a romper lazo con algún inversionista se termina por manipular a tal punto los contenidos que ni siquiera se cumplen las expectativas de los mismos “interesados”, cuyos “intereses” terminan chocando con otros “intereses”.
Ahora, si a todo lo anterior se suma una potencial cuota de ingnorancia de algún “interesado” inversionista, su desconocimiento del rol que juega un medio de comunicación en una sociedad y su poderosa participación económica al interior de la empresa comunicacional, entonces las consecuencias son más que inciertas.
Si el concepto de responsabilidad social no se considera a la hora de emitir los contenidos –informativos, de opinión y/o interpretativos- y, por ejemplo, sólo se utilizan para descalificar a adversarios y proteger intereses propios, es muy probable que se cometan injusticias o errores irreparables. ¿Qué pasa si un periodista, que trabaja en determinado medio de comunicación, por defender la verdad, el pluralismo, la libertad de expresión y el derecho a informar, entra en conflicto con el principal accionista de la empresa, porque se supone estaría pasando a llevar alguno de sus intereses económicos?
El caso del periodista Juan Olivares Meza, cesado en sus funciones en el Canal 2 de San Antonio hace pocos días, bien representa a nivel local esta lamentable pugna de conceptos.
“Brevemente diré que el jueves 29 de julio en el programa “Primera Hora” que transmitía ChilenaFM realicé una crítica periodística sobre declaraciones emitidas por la dirigencia de San Antonio Unido que días antes acusó a los medios de comunicación de no apoyar al equipo y particularmente a Diario El Líder a cuyos periodistas trataron en duros términos. En desacuerdo con lo manifestado por estos dirigentes en estas declaraciones y con posteriores actitudes matonescas que en los días sucesivos pretendieron coartar nuestra libertad de informar argumenté en defensa del Derecho a la Información y denuncié a quienes de manera solapada tratan de manipular la opinión pública. Esta osadía no fue admitida por uno de los empresarios que actualmente invierte en San Antonio Unido y que además es dueño de una parte de la Sociedad Difusora de Radio y Televisión San Antonio Limitada, propietaria de Canal 2 y Radio ChilenaFM. El dato me lo entregó Patricio Urtubia, Director de Canal 2, quien al final de mi jornada de trabajo me explicó que Alberto Tapia le solicitaba me sacara del aire porque los medios de su propiedad no podían criticar otro de sus negocios, a saber, San Antonio Unido. Esos son los hechos”, relata el periodista Olivares.
Y yo me pregunto -más allá de si es relevante o no la inversión económica que representa el equipo de tercera división, San Antonio Unido, como para defenderlo de manera férrea, exagerada, enceguecida y sin medir consecuencias- ¿será esta medida un buen negocio para el Canal 2 de San Antonio, o más bien es un pésimo negocio?

Rafael Sarmiento
11 de agosto de 2010